08 octubre 2008

para siempre...

hoy no es buen día


No, no es buen día.

No es fácil recordar el día que perdistes un pedazo de ti, una parte de ti imprescindible, y cuya ausencia te marcará de por vida.

Salir de fiesta, pasarlo como siempre (de puta madre), volver para casa que al día siguiente se curra, despedirte como un día cualquiera ("mañana nos vemos" dixit), dormir, despertarte para currar, te llaman a casa un colega (móvil sin batería) y te da la peor noticia, aquella que no deseas a nadie ni mucho menos repetir.

Diecinueve años no son muchos, no. Un cúmulo de circunstancias se llevaron a un magnífica persona, y dejaron atrás a una familia y unos amigos destrozados. Poco a poco se ha ido tirando hacia adelante, pero nunca olvidando. Nunca. Siempre has estado aquí, y lo estarás. Lo sabemos, siempre lo habías estado, nunca habías fallado a nadie, vamos, que tienes referencias.

Espero que hayas visto a tu hermanita, la alegría que se merecían tus padres.







Un mal día, sí.
Lo único bueno que puedo sacar de la dichosa fría mañana de octubre es que me di cuenta de lo que tengo, de los amigos que tengo. Lástima que uno me falte, que ya note la ausencia de esa parte de mí que nunca volveré a tener, aunque sepa que siempre nos acompañarás, el no poder verte, oirte y hablarte nunca más es algo que cuesta superar.